Desde nadie

Hace poco leía un poema de Silvina Bullrich que hablaba de la distancia y la rutina como elementos que tarde o temprano no se van a reconocer. Así, uno vuelve a cero y siempre es el mismo, algo así como retornar para ser cierto.

La estúpida ley del mañana siguiente.

Creo que el sentido común tarde o temprano nos termina comiendo el envión de la posdata: Todo se vuelve idéntico, cuando coqueteas con el absurdo.

Salir de la poesía menor, de la luz de patio, de la parra incómoda, del borde del cordón para hacerle sombra a algo que no cree en su reflejo.

Tal vez este escapando de las sillas en las veredas de Villa Sarmiento.
No lo sé.

Me cuesta entenderme a partir de una fuga.


Me vuelve débil porque en mi vida nunca hubo exilios forzados.

Tal vez uno termina amando los lugares que son demasiado lejos para evocarlos con el recuerdo que alguien nos dejo en una servilleta y nada es real.

Por eso nadie grita en las salas de espera.

No son de nadie.

Puede que quedarse sea resolver, y en el fondo solo quiera seguir simulando que el mundo se puede resolver, desde una pequeña cavidad ubicada detrás de los ojos, a la que llamamos alma.

Hay un punto ciego y no esta en lo que uno traga. Hay una caja negra, mas cerca del piloto que del avión.

QUIERO DECIR, YO NUNCA ME FUI DE NADA.

Pienso en un viaje.

Pienso en acabarme. Y las dos cosas son verdaderas.¿Cuál es el viento que detiene la mano?

Nunca es demasiado lejos mientras suene un tango.
Nunca alcanza si me defino por la ausencia.

¿Dónde ésta París?¿En el corazón surrealista de Francia o en el video en el que mamá estaba orgullosa de mi?. Tocaré Madrid para comprobar que la gente que tiene la boca seca no es por falta de agua. Berlín y dormir 30 segundos antes de estallar. Venecia de a uno. Londres y la niebla que reencuentra a los hombres con sus pertenencias robadas.

Detesto esa luz que tiembla y me advierte que el sol no es el velador de los hombres.

La vida escribe palabras superpuestas que uno debe buscar en una sopa de emociones:
No puedo seguir siendo un elástico. Allá, acá. Abreviarme la cruz y saltearme un Credo.

Dicen que no disfruto. Es cierto. Veo, no disfruto.
Veo una línea de puntos que me lleva a los pensamientos que tuvo mi viejo
en Comodoro.

Èl, primero fue un viajante cuando los ángeles lo rozaron.
Tal vez, alguien le susurró en el primer traspié:

No hay fondo,
no hay fondo,
no hay fondo,
solo la acción de caer.

YO NUNCA ME FUI DE NADA
No. Miento.


Me fui de Derquí a Emilio Mitre, porque el gobierno construyó una autopista en la cocina donde me pensaron.
Cuando la demolieron, viaje a recuperar la dirección y parte del piso.
Así termino recortando los bordes del pasado como si fuera el contac del cuaderno de papel araña, en donde las proporciones eran distintas, en donde los brazos de los hombres de barba eran mas grandes que la torre Eiffel.Facundo Pedrini

Licencia Creative Commons
Desde Nadie por Facundo Pedrini se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.
Basada en una obra en https://luzdepatio.wordpress.com.

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