Maria y Barbi Turicos

Ella se levanta primero, va la cocina, calienta el agua para el mate y vuelve a la cama con un rivotril. Las caras para amarse necesitan pastillas y en los cuartos nunca falta ese aliento a SIDA de laboratorio.

Entran a una farmacia para que alguien les explique por qué morimos, aunque hubo una cruz que sufrió más que todos y no uso morfina.

El se pesa, ella se pesa. Ninguno se cree.

Las farmacias son las mazmorras sin clavos, pero con el nuevo hijo de la radiación; ni vivos, ni muertos: Enfermos, hasta que la caja registradora se oxide de sadismo.

Dentro de la jaula de ibupirac, sus canastos se llenan con vitaminas para engordar la masa muscular; que es como una suerte de faja espiritual que los convierte en una telaraña de sótano con cuello.

Hay algunos perfumes para no oler a sintético.

Y unos desodorantes para crear una atmósfera de mentira.

Ella compró vaselina para el filo del único hueco que va a asumir.

El, preservativos: Una caja de 3, para el resto del año.

barbituricos
Y Todo está hecho para confundir la nausea con un estigma de que la cosa va a cambiar.

Nadie mira para arriba a la hora del vómito, todos contemplan las miserias de los tobillos sucios.

La bolsa llena de aminoácidos que obliga a lograr lo que no logran hacer a través de sus decisiones.
El clonazepam es una bala de plata que activa cuando se advierte que se terminó: La sífilis de la sonrisa.

Porque, claro, el peligro siempre esta afuera, en el vecino con la sierra eléctrica o en en la vieja que pide el asiento en el colectivo porque la artrosis llegó. Por eso guardan la medalla de oro de la comunión bajo llave, detrás del pastillero.

Ella saca la receta que truchó su hermana para llevarse una fila de antidepresivos:
Es la declaración de su dependencia. Su fusil personal para evitar los malentendidos.

No alcanzó con las tabletas de aspirinas que comía debajo de su cama por extrañar esas medias que no van a volver. Ni los protectores hepáticos, ni con el sertal para soportar la criatura del vestido que merecía algo mejor.

El se va sin pagar.
Ella paga por los dos.
El farmacéutico tiene barba blanca,

habla todos los idiomas y es eterno.

La muerte es una invención hospitalaria.

 

 

Facundo Pedrini

Licencia Creative Commons
Maria y Barbi Turicos por Facundo Pedrini se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.
Basada en una obra en https://luzdepatio.wordpress.com.

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