El triunfo del efecto

El teatro negro de Praga es un buen lugar para pasar los sábados si los nazis hubieran ganado la guerra. De esos sitios donde un nuevo estímulo llega antes que el anterior haga efecto y hombres que terminan sacando la basura antes de pedir la pizza.

Toda búsqueda de hedor es asaltada por auténticos asesinos enmascarados que obligan a Pepito Cibrian a convertirse a un acróbata soviético y también configuran la muerte del tipógrafo adulto que hace los guiones de mi vida. Un lugar donde las palabras no pueden salvar al hombre y las luces no tienen que ver con él.

La nariz roza una rama y antes que pueda escribir raspón se convierte en escarcha goteando. El láser forma una hilera de constelaciones peligrosas y antes que piense en vida se convierte en un poema que sale de los colmillos de un animal. Antes que grite rabia los puntos se unen en mil cabezas que habitan entre los árboles y abren paso al otoño. Antes de que sienta a la chica, el fondo se come las partes y nos deja un agujero de autopsia.

praga1
Es cierto que nadie puede empapelar la neblina con palabras, ni montar slogans más grandes que la sombra que generan sobre lo ensayado y que tampoco se puede traducir lo pensado por el zorro y el poeta a la vez, pero eso no convalida que un mundo lleno de astilleros fabrique al monstruo de la linterna. Un alienado que se come los fuera de campo de las personas para sustituirlos con bengalas que en la oscuridad gritan merecer la palabra te quiero.

Después del show de reflectores y artistas que flotan a través del uso de telas gangrenadas, el espectáculo cósmico se intercala con un culebrón mudo entre un rey sin corona que contrata a un astrónomo para que guié el favor de los planetas mientras este le icardea a su mujer dándole una pócima hecha de pepsi y humo del rió Tamesis. La obra cuenta con participación de un sapo muy parecido al facha Martel que saliva los dedos del sátiro y “croa” los remates de las escenas. Los personajes de carne y hueso convierten la mitad de la trama en café fashión.

praga2

Que el neón este por encima del costurero muestra que el punto más débil del hombre sigue siendo el hombre jugando a ser otros desde si mismo. Cuando se transforma en sombra, cuando masturba al asteroide, cuando se limpia el culo con sodio fluorescente, cuando juega a ser la antimateria, cuando el traje es más la comisura, transmite la impresión que ya no es consigo porque ya no merece ser victoreado.
El teatro está preparado para desaparecernos y nosotros también.

Facundo Pedrini
Licencia Creative Commons
El triunfo del efecto por Facundo Pedrini se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.
Basada en una obra en https://luzdepatio.wordpress.com.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s