Cocca y Sarli: Saludo al campeón

El dolor por la renuncia de Cocca comenzó con mi primera novia. Cuando cumplimos 2 meses decidí regalarle un par de aritos que compré en el Abasto, al cabo de unos días le provocaron una reacción alérgica vangogheana que la llenó de pervinox durante todo un fin de semana. No se si fue por eso pero al tiempo me dejó y se puso a salir con un tarjetero de manos deformes pero con un rolex plateado que rayaba todos sus pecados, con el tiempo descubrí que ese candidato a pizzero era Ivan Pillud, figura del Racing campeón de Cocca.

Cuando me confirmé, mi familia decidió honrar la ocasión legándome una serie de dijes de oro con cruces espejadas y cristales azules con la única condición de evitar su uso en mi día a día por miedo al tironeo alquimista de la calle. Esos presentes no fueron enredadas en ningún cuello de camisa, no rozaron ninguna pera, ni siquiera fueron frotadas por el azufre del tiempo ni el vapor de las termas de Entre Ríos. Están ahí, como tercer arquero de mundial, sujetos a la virginidad del último cajón o a un robo con data, al lado de la entrada de Racing – River que la academia ganó con gol de Funes Mori en contra.

cocca

Hace unos años, extraviado por el barrio de Pompeya, confié en la buena voluntad de un mantero que ofreció un collar aperlado “casi auténtico” para ganar el favor de una porteña. Se lo entregué el día de los enamorados y al sacarlo del plástico protector cada una de las perlas se fueron cayendo al piso. Con sacrificio, pudimos rehacer el collar pero cuando estábamos colocando la última a la chica se le dió por rascar el nacar y descubrir que el elemento no era una pieza de colección sino lo más parecido a un rockelts sin brillo. Por traslación, mi reputación corrió esa suerte. Nunca me prometió que lo iba a estrenar. Tampoco llamó. El invierno pasado la cruce comiéndo una bondiola y bajándola con cerveza caliente mientras esperaba que el Racing de Cocca juegue los cuartos de final de la Copa Libertadores. El cilindro, al igual que ella, explotaba. El vendedor de Pompeya se convirtió en San Agustín y la misma suerte corrió por decantación a Diego Cocca por delatarme su mal después.

En la adultez, de un pendiente perdido sobre un acolchado revuelto creció un Gollem que convirtió una historia en telegrama. Fue por culpa de ese arete faltante que la habitación se volvió una sala de estar y la cama en un tanque de propano. Durante meses pedalee despacio en una bici fija mental con un vaso de Johnny Walker en la mano mientras intentaba hallarlo, pero solo había olor a viejos pochócolos de película incompleta. Todo iba en picada hasta que Gastón Diaz (refuerzo que trajo Cocca) mando un centro milimétrico a la cabeza de Centurión (enajenado armado que recuperó Cocca) para salir campeón. A las 3 horas, el teléfono sonó. El arito se convirtió en saludo, el saludo en curiosidad, la curiosidad en historia, la historia en timbre. La mañana siguiente nos encontró durmiendo juntos. Gracias a Cocca.

sarli2

18 meses después, en los bares se habla de tierra nueva y otro fin de ciclo: lenguas de palco como si fuesen calcomanías de auto importado advierten que las cosas terminan y sacan el kit para negar la lluvia en la cara: gráficos, porcentajes, balances. Los tiran arriba de los momentos, sin intuir lo que hay detrás de la efectividad, sin saber que solo acaba lo que nació para ser cifra. Diego Cocca, al igual que las mujeres que conquistaron ese clásico que está detrás de los ojos, decidió convertirse en el poster que la novia recién mudada no pudo tirarnos, ese que encuadramos al lado de la camiseta del campeón del 2001 con la firma de Bastía y las fotos de la otra Coca, ese que transformó a los rosarios secos de padres nuestros (por culpa de Gullota) en barriles que piden vino porque juega la acade. Cocca es un tipo de sobretodo negro que, en una sala de trueque de Avellaneda, cambió el “aunque no demos la vuelta” del hincha que cierra los ojos ante su propia biografía por “saluda al campeón”.

Saludo al campeón.

Gracias Cocca, hasta la próxima EX.

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Gracias, Diario Crònica por levantar la nota

http://www.cronica.com.ar/article/details/46382/cocca-y-sarli-saludo-al-campeon

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